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La emergencia en Salud Mental

Nota realizada por Canal 8 de Tucumán, por conmemorar el Día del Psicólogo.

Presidente CPT María Dolores Gonzalez de Ganem

 

Hoy conmemoramos el día del Psicólogo, profesional plenamente integrado al campo de la salud mental, que tiene una gran importancia y reconocimiento en nuestra comunidad dado las problemáticas sociales y económicas que aquejan nuestra subjetividad. Lejos de celebrar el incremento del trabajo, nos encontramos con una situación que no está siendo abordada desde la perspectiva de mejorar la salud mental de la población, sino más bien desde acciones espasmódicas que sólo brindan un parche a las problemáticas planteadas.

La psicología en todas sus áreas se encuentra atravesando un papel protagónico en todos los ámbitos, se encuentra dentro de la opinión pública a diario, donde se analiza sin mucho profesionalismo las actuaciones de los colegas en casos particulares y muchas veces ante el desconocimiento, tanto del léxico como de las técnicas que se aplican, se forman opiniones que distan mucho de la realidad clínica que posee un paciente.

Consideramos que, si bien la profesión de psicólogo se encuentra atravesada por una realidad que es el aquí – ahora (las decisiones político institucionales, los ajustes económicos, la escasez de inversión en programas preventivos y protectores de lazos sociales, etc.), no debe sojuzgarse las actuaciones de los profesionales por hechos que acontecen puntualmente; la subjetividad posee además, una complicada estructura que muchas veces puede cambiar en un segundo.

Estas situaciones graves, solo pueden paliarse mediante una asistencia permanente y un monitoreo a personas que poseen un riesgo advertido; esta asistencia y monitoreo, no siempre pueden sostenerse en el tiempo, por las urgencias en las demandas de atención, comprometiendo en ocasiones la ética y la calidad del trabajo profesional.

No encontramos en este sentido, una respuesta idónea, eficaz y rápida por parte de quienes tienen el deber de llevar a cabo las políticas públicas atinentes a la salud mental. Recordemos que toda medida socio económica se imbrica en los cuerpos, provocando sufrimiento o bienestar psíquico, nada es sin consecuencias para la subjetividad.

Los presupuestos que se destinan en esta sobredimensionada tarea del Psicólogo son exiguos, podemos citar como ejemplo la obra social de la Provincia Subsidio de Salud, no cubre ni siquiera el 1% de su población de afiliados y reconoce exiguos honorarios por la prestación brindada, que precisamente son los empleados públicos que deben sostener y garantizar el ejercicio de los derechos de la población.

Existen dependencias públicas donde a nuestros profesionales se le asignan alrededor de 100 expedientes con casos muy graves -algo de imposible cumplimiento-, creemos que el tener una política dirigida a fortalecer la salud mental de los tucumanos exige un serio análisis del plantel de profesionales que posee en contraste con la cantidad de casos que se encuentran activos, sin duda este análisis dará negativo en lo que respecta a las posibilidades humanas de nuestros asociados en brindar una cobertura idónea y efectiva a los que acuden a ser asistidos.

Según parámetros establecidos por organizaciones internacionales, un psicólogo no puede tener una excesiva carga de casos asignados ya que el mismo también necesita preservar su salud mental, dada las problemáticas graves que trata cada día, esto es en pos de cuidar a quienes nos cuidan, no podemos pretender exigirle a quien nos está ayudando a mejorar si lo cubrimos de excesivas tareas con la única finalidad de contribuir a la estadística y no a una cura real de quien nos trae sus problemas.

La excelencia en la prestación de servicio se encuentra íntimamente relacionada con el tiempo que debe ocupar el psicólogo; es sabido por toda la comunidad que analizar un caso es un proceso que lleva  un tiempo en el cual se administra las técnicas y se puede llegar a una conclusión.

Exigimos desde nuestro Colegio que se permita a nuestros asociados ejercer dignamente la profesión, privilegiando los abordajes preventivos territoriales –como es el caso de los psicólogos que no se les renovó los contratos desde la Secretaría de Adicciones-, que se den tratamientos eficaces sin poner en riesgo a la comunidad ni a la ética del profesional.

Los Colegios profesionales siempre se han mantenido como formadores de opinión y acompañando acciones de los asociados, es hora que este rol cambie y se desarrollen políticas gremiales con acciones directas y reclamos en todas sus áreas para dignificar nuestra profesión.

Exigimos que se nos escuche, sentimos la necesidad de visibilizar nuestra problemática y poner también ante la opinión pública cuales son las condiciones en que trabajan nuestros asociados y muchas veces la precarización de su estabilidad laboral.

Los hechos nos llevan a tomar un rol activo como Colegio y solicitar que se declare LA EMERGENCIA EN SALUD MENTAL que permita una mayor asignación de recursos para poder brindar a la comunidad una debida atención y en los otros ámbitos permitir que la psicología despliegue su ciencia para disminuir el impacto que las medidas socio económicas producen en las personas.

Para finalizar, recordemos que no hay desarrollo –ni de un país, ni de una provincia- sin inversión en recursos humanos formados, como es el caso de los psicólogos, protagonistas fundamentales para el rearmado del tejido social, tremendamente devastado en la actualidad.

H. CONSEJO DIRECTIVO