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Rechazo a la Ordenanza Municipal

Las comisiones de D.D.H.H y de Género, Diversidad y D.D.H.H del Colegio de Psicólogos de Tucumán expresamos nuestro rechazo a la Ordenanza Municipal promulgada por el Concejo Deliberante de la Municipalidad de San Miguel de Tucumán que declara a San Miguel de Tucumán “Ciudad defensora y promotora de la vida” reconociendo su extensión desde la concepción hasta el desenlace con la muerte natural.

No es objeto de nuestra práctica en este contexto analizar los alcances constitucionales y las pertinencias de dicha Ordenanza en la antesala del debate histórico en el Congreso de la Nación sobre la despenalización del aborto. Pensemos que dicho debate se da en una coyuntura en la que la fuerza de los movimientos de mujeres pujó por hacer visibles los números de muertes maternas como consecuencias de abortos clandestinos e inseguros y que este tema silenciado sea puesto en la agenda política.

Nos interpela como trabajadores de la Salud Mental poder pensar y contribuir desde nuestra especificidad a los debates. Esta temática por su complejidad implica pensar con argumentos desde la bioética, la salud pública, la salud mental e integral de las mujeres, el derecho, entre otras disciplinas científicas que aporten a un avance cualitativo en relación a la problemática.

Se hace necesario de construir conceptos arraigados para poder pensar con elementos sostenidos en la realidad y no operar desde la negación que las propias cosmovisiones y creencias posibilitan.

En el art. II, inciso c. de la mencionada ordenanza se hace alusión a las “consecuencias dañosas” como resultados de la interrupción de un embarazo, allí incluye las consecuencias psicológicas, entre otras consecuencias, aludiendo que en gran parte son desconocidas. Cabe destacar que mucho se ha escrito en relación a los estudios sobre género y la Salud mental de las mujeres donde no es la decisión de interrumpir un embarazo (no planificado o que genera daños a la salud o fue producto de una violación) la que genera dichos daños sino los contextos de ilegalidad, clandestinidad, soledad y violencia en los que se produce, develando las desigualdades sociales y de recursos materiales y simbólicos entre las mujeres.

Podemos pensar como dañino a la salud psíquica la imposición de la maternidad como destino único y universal en el proyecto de vida de una mujer. Esto no nos es ajeno ni desconocido en la escucha clínica de los relatos de vida de las mujeres.

El rechazo y el repudio al debate al que incitan y promueve la ordenanza es negar una parte de la realidad, es negar el número de muertes maternas, el número de embarazos adolescentes, que en Tucumán es superior a la media nacional, es negar el número de huérfanos que estas muertes evitables dejan, es no querer ver que hay una realidad independientemente de las creencias religiosas que cada uno decida adoptar para sí.

Esta discusión debe darse en el marco de la salud pública para arribar al diseño de políticas públicas que resguarden la salud integral de las mujeres y este posicionamiento sin dudas es estar a favor de la vida.