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Respuesta del CPT

Resulta francamente sorprendente que La Gaceta Literaria (en su edición del 22 de septiembre) conceda espacio a las infundadas declaraciones de Mario Bunge denostando a los psicoanalistas.

Decimos sorprendente porque ya conocemos la posición epistemológica de Bunge con respecto a las ciencias sociales y las psicoterapias: su rechazo a todo lo que no se sujete a la metodología experimental y la lógica de las ciencias naturales. Con esa posición epistemológica los psicólogos dialogamos, disentimos, construimos argumentos para fundamentar nuestros modos de definir y estudiar la subjetividad. La discusión sobre el objeto y el método es un debate que tiene larga historia en el campo psi (el gremial y el académico), y que es habitual y necesario.

Pero una cosa es la discusión con Bunge como epistemólogo cuando critica los fundamentos de la disciplina analítica, y otra muy distinta es su opinión caprichosa y agraviante contra la ética de los psicoanalistas. Esto no merece una refutación científica sino un pronunciamiento.

Como Colegio de Psicólogos de Tucumán, responsables de velar por la práctica de los psicólogos en todas sus vertientes teóricas, expresamos nuestro desacuerdo con la decisión editorial de reproducir estas expresiones agraviantes. Y reivindicamos el trabajo de los colegas practicantes del Psicoanálisis.

Fabiana Lávaque
Vicepresidente CPT

Roberto González Marchetti
Presidente CPT

 

A continuación reproducimos las contribuciones de analistas locales sobre el tema

A 80 años del fallecimiento de Sigmund Freud

Las resistencias al Psicoanalisis, aún.

Alfredo Ygel
Ex Presidentes del CPT
Miembro del Grupo de Psicoanálisis de Tucumán
Profesor Facultad de Psicología de la U.N.T.

Un día antes de cumplirse los 80 años del fallecimiento de Sigmund Freud este 23 de Septiembre, en momentos que empezaban a aparecer los innumerables homenajes que en distintos lugares del mundo le rinden a quien se atrevió a descender al averno y ofreció a la humanidad el descubrimiento de los enigmas del Psiquismo apareció en la Gaceta Literaria de Tucumán una entrevista realizada a Mario Bunge.

Bunge considerado uno de los mayores intelectuales argentinos, quien enseñó Física, Metafísica, Lógica y Epistemología, y obtuvo el Premio Príncipe de Asturias, desde hace años declara su rechazo al psicoanálisis y a la terapia psicoanalítica. En dicha entrevista, en solo nueve líneas, denosta al Psicoanálisis diciendo que no se lo enseña en ninguna universidad de punta, que solo se lo practica en Buenos aires, París y Barcelona, y que no investiga. Afirma que los psicoanalistas no hacen experimentos, no llevan la cuenta respecto de sus curaciones de depresiones, esquizofrenias, ni adicciones, y finalmente asesta su estocada letal a los analistas diciendo que “buscan guita, no curación ni comprensión”.

Una vez más, ahora a través de este estudioso de las ciencias positivas, aparece la resistencia al Psicoanálisis en un intento de desacreditación con el argumento de que no se adecúa al método científico.

¿Cómo pensar esta nada novedosa afrenta a la que es sometido el Psicoanálisis? Es verdad que las resistencias al Psicoanálisis empezaron desde el descubrimiento de la ciencia del inconsciente con permanentes críticas hacia la figura de su creador Sigmund Freud. Así el médico vienés fue aislado de la comunidad científica de su época acusándolo de pansexualista y sus teorías ridiculizadas en los ámbitos académicos. A partir de la aparición de la doctrina freudiana, allá por los fines del Siglo XlX y los comienzos del XX, emergieron las resistencias al psicoanálisis. Es que los pilares en los que se sostiene su edificio teórico: Lo Inconsciente, la sexualidad, la sexualidad infantil, la desacralización de la infancia ubicando al niño como un perverso polimorfo, la represión, lo contingente del objeto, se presenta como revulsivo al pensamiento oficial que intentan regirse por los mandatos de la conciencia. Además el Psicoanálisis se sitúa en las antípodas de pensar a nuestro yo como aquel que rige nuestra conducta y pensamientos, y a contrapelo del cogito cartesiano plantea que el sujeto piensa donde no es, y es donde no piensa. Produce así un giro radical al pensamiento de la ciencia que postula siguiendo a Descartes que primero pensamos y luego somos, el cogito ergo sun.

¿Cómo no generar resistencia si de lo que trata el psicoanálisis es aquello que los seres humanos por estructura intentamos rechazar y expulsar? El mismo Freud explicaba las resistencias que se erigían a la teoría y la práctica Psicoanalítica. En su texto “Las resistencias frente al Psicoanálisis” decía en 1924: “Las fuertes resistencias contra el psicoanálisis no eran, pues, de índole intelectual, sino que procedían de fuentes afectivas; esto permitía explicar su apasionamiento y su falta de lógica. La situación se adaptaba a una fórmula muy simple: los hombres, en tanto que masa humana, se conducían frente al psicoanálisis exactamente igual que un individuo neurótico sometido a tratamiento por sus trastornos, pero al cual se podía demostrar pacientemente que todo había sucedido como el análisis lo afirmaba”. Es decir que Freud explica las resistencias al Psicoanálisis como homólogas a las resistencias que despierta el tratamiento psicoanalítico y justamente por la verdad de sus descubrimientos.

Resulta curioso que alguien dedicado al estudio de la filosofía y la epistemología de las ciencias critique con tanta liviandad a uno de los descubrimientos mas importantes del siglo pasado, que mantiene su vigencia hasta nuestros días, y a la que miles de personas de todo el mundo recurren como forma de aliviar sus padecimientos. La hazaña realizada por quien inventó el Psicoanálisis, fue no solo crear un método de investigación del psiquismo sino que descubrió la verdad que anida en cada ser humano sin que el sujeto lo sepa, es decir la hipótesis del inconsciente, inventando el dispositivo de la cura Psicoanalítica que permite al sujeto salir de sus padecimiento y liberarse de aquello que lo mantiene atrapado impidiéndole alcanzar el goce de la vida.

La vigencia del descubrimiento freudiano se debe a que asignó a la subjetividad un lugar central en la vida de los hombres. Pero su permanencia e influencia fue efecto de lo que la cura psicoanalítica posibilitó, permitiendo a quienes atravesaron la experiencia del inconsciente liberarse de sus síntomas psicopatológicos, al producir el desocultamiento de su verdad y extraerlo de lo que lo mantenía en sufrimiento.

La obra del creador del Psicoanálisis se transmitió al haber brindado una nueva luz sobre los grandes enigmas de la humanidad, en las cuestiones que permanecían ocultas desde la noche de los tiempos: La complejidad del deseo humano, el enigma y los avatares de la sexualidad, el conflicto insoluble en el lazo social, la posibilidad de la palabra y de los recursos simbólicos para enfrentar la emergencia de lo real de la vida.

Claro, lo que Mario Bunge le pide al psicoanálisis es que se amolde al método científico, a que de cuenta mediante experimentos de sus resultados, olvidando que el método en el que se fundamenta el psicoanálisis no se corresponde la método experimental. El objeto del Psicoanálisis es el sujeto, no las ratas del laboratorio. El Psicoanálisis no es la única práctica que no se somete a la experimentación como tampoco lo hacen las ciencias sociales. Su método no trata de llegar a enunciados universales, sino que se comprueba en lo singular de la vida de cada sujeto. En este sentido podemos ubicar al Psicoanálisis mas afin a las ciencias conjeturales que son aquellas que no se someten a la universalización característica de las ciencias naturales, según me aporta la colega Mariela Mozzi. No hace falta medir a cuantos sujetos deprimidos, esquizofrénicos o neuróticos cura el Psicoanálisis para medir la validez de sus resultados. Se cuentan de a miles, y sin ninguna encuesta, quienes pasaron por la experiencia de un análisis comprobando que este pasaje modificó sus vidas, levantó los síntomas que sofocaban su existencia y liberó su capacidad de amar y trabajar.

Es verdad lo que Bunge afirma que los principales centros mundiales donde se practica y enseña el Psicoanálisis son prioritariamente París, Buenos Aires y Barcelona (agreguemos que además de muchísimas otras universidades del mundo), y que en ellas el Psicoanálisis se enseña y tiene un reconocimiento académico como el que no logró Freud en vida. Esta evidencia mas que descalificar al Psicoanálisis, valora lo que sucede en distintos centros universitarios como en la enorme cantidad de instituciones Psicoanalíticas donde se transmite el Psicoanálisis y constituyen lugares para la formación de analistas. Frente al rechazo de los discursos oficiales, frente a la expulsión de los cenáculos académicos hay lugares que se constituyen en reservorios de la subjetividad, espacios que dan cabida al sujeto bastardeado por el discurso capitalista que promueve el consumo de la mercancía con su mandato de goce tras la consigna “todos a consumir”.

Es esto lo que constituye una marca mas de la validez de sus hipótesis. Es el rechazo al inconsciente inherente al discurso capitalista y el discurso de la ciencia que forcluye al sujeto, el que hace necesario la expulsión del Psicoanálisis del discurso oficial. Y es desde allí que Bunge se autoriza a ser crítico con el discurso del Psicoanálisis y su práctica.

Reproduzco algunas reflexiones que realiza el Psicoanalista español Miguel Bassols que considero dan algunas respuestas a las exigencias cientificistas al Psicoanálisis. En su texto ”El Psicoanálisis no es una ciencia” plantea que es verdad que el método científico, siguiendo a las ciencias naturales desde el siglo XVII, se funda sobre todo en la cuantificación de los fenómenos. Pero, se pregunta ¿Cómo hacemos medible el sufrimiento subjetivo? ¿Cómo podríamos hacer medible el significado de un síntoma, o de una experiencia en la vida de un sujeto? Lo que los Psicoanalistas no podemos dar creencia en la aplicabilidad universal del método científico, y pretender la cuantificación a los fenómenos humanos. Cuando trabajamos con el síntoma en el sujeto que sufre no hay ciencia posible, siempre se trata de un arte que no puede evaluarse por el método científico. Pero además el método científico requiere la condición de reproducibilidad de una experiencia o estudio bajo las mismas condiciones, obteniendo los mismos resultados. Pero ¿como reproducir lo que sucede en una sesión, o en una interpretación, o la emergencia de un fallido o un lapsus?. Es imposible. Y lo es en tanto la clínica Psicoanalítica es una clínica del caso por caso, del uno por uno.

Podríamos responder a los planteos de Bunge a partir de la afirmación de Jacques Lacan en la conferencia que dictó en el Instituto de Tecnología de Massachusetts, durante su visita a los Estados Unidos en 1975 donde dijo: “El Psicoanálisis no es una ciencia”, y afirmar además de las argumentaciones precedentes que el real que trata el Psicoanálisis es un real distinto al de la ciencia, pero este excede el propósito de este escrito.

Considero que mas que polemizar con el discurso de Mario Bunge y sus afirmaciones este aniversario del viejo maestro Freud nos impone la necesidad de volver a revisar los postulados del psicoanálisis, estudiar la validez de sus hipótesis, y poner a trabajar su práctica y la eficacia de sus resultados. Por supuesto que en este camino no debemos renunciar a aquello que guía nuestra acción. Se trata de una ética del deseo, que apunta al sujeto y que asienta su acción en una clínica de lo real, una cínica de lo imposible de decir, una clínica que apunte a poner un saber en el lugar de la verdad.

Y es este el mejor homenaje que podemos realizar al viejo maestro Freud en su 80 aniversario: Poner a jugar nuestro deseo por la causa del sujeto, que es la causa del Psicoanálisis, reconociendo que fue Sigmund Freud quien nos legó el deseo mas valioso que puede sostener un psicoanalista : El deseo del analista. Un deseo que nos habita y apunta, en cada análisis que conducimos a que el deseo advenga, a develar aquello desconocido Inconsciente que tiene capturado a aquel que sufre, y le posibilite el desarrollo de sus fuerzas creativas para ir a conquistar los objetos que causan su deseo.

Escuela de Psicoanálisis de Tucumán

Es sabido que Mario Bunge tuvo posiciones en contra del psicoanálisis. Las respuestas a ellas, a lo largo de los años, no fueron ni son pocas. No nos referiremos hoy aquí a esas posiciones, sino al hecho de que La Gaceta Literaria destaque de modo ostensible, una cita fuera del cuerpo de la entrevista que Jorge Estrella le hizo a Bunge en 2015, “los psicoanalistas buscan guita, no curación”, que no representa al conjunto de la entrevista. Cabe la pregunta de por qué en la versión impresa, no en la versión online, se ofrece de esa manera al lector esa afirmación de Bunge que, lejos de pretender sostenerse en algún espíritu científico, aportando alguna “evidencia estadística” ataca al psicoanálisis con un insulto. Un insulto a muchísimos practicantes del psicoanálisis, en su trabajo privado, en los ámbitos públicos de la salud, la educación y judiciales; muchos de ellos trabajan en problemáticas sociales terribles por la segregación, sin retroceder. Hay soberbia e irresponsabilidad en lo dicho por Bunge en esa entrevista que ofende también a quienes recurren al psicoanálisis buscando modificar algo en sus vidas. Cabe la pregunta por esa decisión en la composición de la página, que incita al lector a una condena, se lea o no luego la entrevista.