8 de Marzo

Hoy es un día donde hay mucho para decir; sin embargo, ante los hechos diarios de muertes de mujeres en nuestros contextos más cercanos, las palabras se vuelven difíciles y se agotan los significantes ante el dolor.

En épocas de post verdad se nos vuelve oportuno rescatar la historicidad de esta fecha; rescatar el sentido de los orígenes para no deslegitimarla en un “Feliz Día”. La conmemoración de esta fecha como DÍA DE LA MUJER TRABAJADORA, se remonta a las luchas de las obras textiles en las calles y en las fábricas de EEUU, donde estaban siendo explotadas y en condiciones laborales insalubres, reclamaban además el fin del trabajo infantil. En 1910 un Congreso internacional de mujeres en Copenhague establece el mes de marzo como fecha de conmemoración. Un año después en 1911 murieron quemadas 146 mujeres que protestaban en una fábrica, otras cientos resultaron heridas. Esto fue un hecho que marcó un antes y un después, tal fue la magnitud que modificó la legislación laboral de EEUU.

En los cimientos encontramos como raíces de este histórico momento mujeres en el espacio público- social –político con demandas y reivindicaciones para sí y para otros. Se lee  la muerte como mecanismo siniestro disciplinador y silenciador.

 Las muertes de mujeres en nuestro país, los femicidios, (otra vez la muerte como mecanismo que deja sin palabras) interpelan al sistema patriarcal y a sus instituciones. Las cifras son espeluznantes, horrorizan, pero a la vez tienen que permitir accionar al respecto, pensando desde el Estado y las Instituciones estrategias que deconstruyan y limiten la violencia machista naturalizada funcionalmente en el Sistema Patriarcal.

 En 2020 se registran 298 femicidios, 31 de los cuales son vinculados, 1 de cada 4 mujeres había denunciado por lo menos una vez la violencia y el 19% contaba con medidas judiciales. Se contabilizan 256 víctimas colaterales, los niños y niñas que quedaron sin madre. En los casi tres meses de 2021 se registraron 52 femicidios (Fuente Observatorio Ahora que si nos ven).

La pandemia y el aislamiento develaron la gravedad de la situación de mujeres y disidencias sexuales, en Tucumán en 2020 se registraron 19 femicidios, siendo tristemente la tercera provincia del país después de Buenos Aires y Santa Fe.

Estos datos de la realidad requieren urgentes intervenciones desde la transversalidad de las Instituciones del Estado y de la Sociedad civil, la obligatoriedad de generar espacios para deconstruir mandatos culturales y erradicar las violencias, alojar simbólica y materialmente a las afectadas por la violencia y a sus hijos, en paralelo a la desburocratización del sistema de justicia y policial como portal de entrada a una problemática dialécticamente compleja. Los movimientos feministas tienen mucho para decir a l respecto.

La comisión de Géneros y diversidades del Colegio de Psicólogos de Tucumán adhiere al PARO INTERNACIONAL DE MUJERES Y CONVOCA a trabajar activamente desde los espacios de salud mental en post de contribuir a erradicar la violencia de géneros por una sociedad más igualitaria.