
Este reconocimiento distingue una trayectoria profundamente comprometida con el estudio, la formación y la transmisión de la Psicología y el Psicoanálisis, especialmente con la formación de sucesivas generaciones de psicólogos y psicoanalistas en nuestra provincia.
Pablo Vallejo fue el impulsor y creador de la Cátedra Historia de la Psicología en la carrera de Psicología de la Universidad Nacional de Tucumán. Su aporte significó un crecimiento institucional y, a su vez, una decisión epistemológica y política sobre la enseñanza de la Psicología y el Psicoanálisis. Fue quien visualizó, con lucidez y anticipación, la importancia de enseñar la historia del campo desde una perspectiva crítica, en un momento en que esa necesidad aún no era evidente para todos.
Se ocupó, con gran generosidad intelectual, de transmitir a las nuevas generaciones algo esencial: el interés por interrogar aquello que aparece como natural, como dado, como obvio en el campo de la Psicología y del Psicoanálisis. Nos enseñó a abrir preguntas sobre el surgimiento y el origen de nuestros conceptos, de nuestras prácticas y de nuestras instituciones.
Su enorme contribución a la recuperación y construcción de la historia de la Psicología y el Psicoanálisis en nuestro país y, particularmente, en Tucumán, constituye un aporte invaluable para nuestra comunidad profesional. A lo largo de su recorrido, ha sostenido además una transmisión atenta a las relaciones entre el Psicoanálisis, la cultura y lo social, interrogando de manera permanente el lugar de nuestra práctica y su responsabilidad frente a las problemáticas de cada época.
Fue un gran docente de la Facultad de Psicología. Un maestro que promovió el pensamiento crítico y el pensamiento de la complejidad. Que nos invitaba, con su ejemplo, a hacer una pausa, a bajar el ritmo, a ir un poco más lento para poder pensar mejor. Un gesto nada menor, sobre todo en estos tiempos vertiginosos que nos exigen respuestas rápidas y nos empujan a la inmediatez sin reflexión.
Hoy, su legado perdura entre quienes nos dedicamos con pasión y convicción al estudio de la historia de la Psicología. Por ello agradecemos profundamente el camino que abrió.
Este reconocimiento da cuenta, no sólo de una extensa y valiosa trayectoria académica y profesional, sino también profundamente ética. Destacamos su compromiso infatigable con la transmisión y la formación de profesionales concernidos frente a las preguntas de su tiempo.